Jesús Chuo Torrealba Oposición unida debe lograr en 2017 lo que no pudo separada en 2016

Asimismo, el secretario ejecutivo de la Unidad Democrática desmintió, cifras en manos, los supuestos logros de lo que hizo alarde ayer el presidente Maduro

“Este año el pueblo venezolano demostró estar muy por encima de sus dirigentes políticos, y creemos que ese pueblo tiene todo el derecho a exigirle a los actores políticos que sean la mejor versión de sí mismos y que ofrezcan, en consecuencia, más y mejor unidad para lograr unidos en 2017 lo que no pudimos separados en 2016”.30-12-2016-jesus-chuo-torrealba

Así se expresó este viernes el secretario ejecutivo de la Unidad Democrática, Jesús Chuo Torrealba, al hacer un balance de lo ocurrido en el país durante el año que está por terminar y analizar las perspectivas para el próximo.

En una conferencia de prensa y acompañado de dirigentes sociales, Torrealba desmintió, cifras en mano, los supuestos logros de los que hizo alarde ayer en su cadena el presidente Nicolás Maduro, especialmente en materia económica, sanitaria y de seguridad.

“Venezuela es hoy un país en ruinas. Entre 2014 y 2915 el incremento de la pobreza en fue superior a 25 %. Eso nunca había ocurrido en nuestra historia, como tampoco había ocurrido que la pobreza extrema prácticamente duplicara la pobreza relativa. Ya no hay estratificación social en Venezuela. Hoy en día sencillamente se es pobre o no se es pobre”, dijo Torrealba al hacer una acotación al documento que leyó y que fue elaborado con aportes del economista y diputado José Guerra, en los aspectos económicos; del médico infectólogo Julio Castro, en materia de salud; y del abogado Luis Izquiel en lo relativo al tema de seguridad.

En materia de salud destacó el deterioro alarmante que registran los indicadores. “La mayoría de los indicadores ha regresado a los niveles de los años 50-60. Lo que al país le costó medio siglo construir, Maduro lo destruyó en solo tres años”, señaló.

En cuanto a seguridad, indicó que los 28.479 homicidios ocurridos en Venezuela en 2016 también constituyen un récord histórico. “Este año asesinaron a 78 venezolanos por día, es decir, un promedio de 1 cada 18 minutos. La tasa que se deriva de estos 28.479 homicidios es la de 91,8 asesinatos por cada 100.000 habitantes. Este índice es hoy el más alto del planeta (en segundo lugar, con cifras oficiales, queda El Salvador 81/100.000 habitantes y luego Honduras con 59/100. 000 habitantes). La mayoría de estas víctimas son jóvenes, varones, de los sectores más pobres del país”, señaló.

Sin embargo, dijo que no basta señalar los problemas, sino que hay que construir salidas, y en ese sentido hizo una “profunda, honesta y sincera reflexión” sobre el papel desempeñado durante el año que culmina por la dirigencia opositora, y más concretamente la agrupada en torno a la Unidad Democrática, para darle respuesta a la grave crisis en la que el gobierno ha colocado al pueblo venezolano.

“Para nosotros, 2016 fue el año en el que el pueblo opositor estuvo muy por encima de su dirigencia. Esto hay que decirlo con claridad y mucha humildad: 2016 fue el año del derroche del coraje ciudadano (…) La primera cosa que hay que hacer al presentar este balance es rendirle homenaje al civismo y al coraje del pueblo venezolano en general, y al opositor en particular, porque estuvo muy por encima de su dirigencia política”, señaló.

“Ese es nuestro balance 2016: el reconocimiento al valor y coraje del pueblo y nuestra sentida palabra y reflexiva crítica al ejercicio de la dirigencia opositora”, añadió.

Al hacer la autocrítica, Torrealba comentó que este fue un año “emblemático” y que se creyó que la salida del gobierno era inminente, por lo que “empezó una preocupación de naturaleza electoral, un tema de posicionamiento de partidos o de individualidades como precandidatos y no como líderes del país. Y eso nos hizo daño y nos paralizó”, confesó.

“Pero ese espacio se cerró porque a partir del 20 de octubre ya no hay horizonte electoral en Venezuela. La lucha de hoy es de otra naturaleza y ya no tiene sentido seguir hablando como precandidatos, hay que hacerlo como líderes”, demandó.

La Unidad debe cambiar

No obstante, aseguró que la Unidad Democrática se encuentra en sesión permanente realzando un “intenso proceso de debate y discusión” para la redefinición de su estrategia de lucha y de su estructura como organización opositora. “Este balance revela a las claras que la situación del país ha cambiado, que el marco en que se daba nuestra lucha ha cambiado, y en consecuencia se tiene que cambiar la forma como nos organizamos para dar esta nueva fase de lucha”, señaló.

Al respecto adelantó que hay “tres avances sustantivos y consensuados” en el seno de la Unidad. “La primera es la necesidad de que la vocería esté en manos de los dirigentes políticos, lo cual es fundamental porque los partidos políticos son los actores básicos de la organización popular para dar esta lucha”, refirió.

La segunda es que debe haber una relación fluida y permanente entre dirigencia política y sociedad civil. “En esto no hay diferencias en la MUD”, aseguró, señalando al mismo tiempo que esta consulta no puede ser esporádica ni cuando a los actores políticos se les ocurra que es necesario hacerla, sino que debe ser articulada y salvaguardando los espacios de autonomía y responsabilidad de cada uno.

“El tercer elemento sobre el cual también hay consenso es sobre la necesidad estratégica de la unidad. Una de las razones por las cuales tenemos que inventariar hoy que no se cumplieran las expectativas de avance democrático en 2016, fue la falta de unidad”, reconoció.

Apuntó que el 20 de octubre hubo un punto de inflexión en la crisis política venezolana, cuando el gobierno “nos arrebató el derecho al voto”. A partir de ese momento el proceso tomó un rumbo diferente porque ya no se trataba de ganar elecciones “sino de dar una lucha política y social para recuperar, entre otras cosas, el derecho político al voto”.

“Ahorita lo que esta planteada es la construcción de una muy sólida y mejor unidad nacional, y para que sea mejor debe haber una unidad de propósitos. Ya no podemos unirnos solo en torno a un candidato o en torno a una tarjeta electoral. Es imprescindible avanzar en la definición  del proceso de reconstrucción nacional que perfilamos los demócratas, en el gobierno de unidad nacional que se requiere y cómo se va a articular el proceso de transición desde esta realidad que tenemos hoy a la realidad que queremos”, prosiguió.

Reiteró que sobre estos tres aspectos hay consenso entre las fuerzas políticas que integran la Unidad y que el anuncio lo harán al país esas mismas fuerzas políticas cuando lo estimen conveniente. “Esto se anunciará cuando los actores políticos sustantivos, que son los partidos políticos, se pongan de acuerdo sobre ese camino. Creo que hay una fecha emblemática que es el 23 de enero. No veo a la oposición venezolana llegando a esa fecha sin exponerle al país los términos de esa nueva ruta política en este nueva condición”, refirió.

“Yo solo soy el secretario ejecutivo de la Unida, no el líder de la Unidad. Soy un servidor de la Unidad.  Los actores fundamentales son los partidos, y los darán a conocer cuando los partidos se pongan de acuerdo y lo decidan”, acotó.

La pelea que viene es ruda

A quienes de manera “alegre” opinan que hay que “despachar olímpicamente” a la Unidad, Torrealba les recordó que esta es la única alternativa que ha vencido y de manera contundente al régimen en sus 17 años de dictadura. ”En este momento los partidos políticos deben recoger firmas para renovar su vigencia. La MUD es la única organización política, aparte del PSUV, que está inscrita legalmente ante el CNE”, señaló.

“Pero hay un tercer dato que es muy importante: lo que viene en Venezuela es muy rudo y complicado, y la única manera de salir adelante es ampliando la unidad que tenemos. Vamos a un proceso de transición muy complejo porque será sin hegemonía: el régimen no tiene votos con qué aplastar la fuerza del cambio democrático, y la fuerza del cambio democrático no tiene armas con qué imponerle una hegemonía al oficialismo”, advirtió.

“Aquí lo que viene es en proceso de transición, lo que va a implicar el ejercicio sereno de la política que requiere el apoyo de una muy amplia unidad. Cualquier gobierno futuro que intente rescatar el país necesitará entre 35 mil millones y 60 mil millones de dólares solo para encender el motor de arranque, y nadie le prestará medio dólar a ese gobierno si no tiene una sólida estabilidad y gobernabilidad, y eso solo se logra construyendo alianzas fuertes. El tema de la unidad es una necesidad estratégica del pueblo venezolano. Lo que hace falta es una unidad mayor y mejor”, prosiguió.

“Por eso alerto sobre la hipócrita conducta de quienes hablando en nombre de una supuesta unidad superior, quieren destruir la unidad que tenemos. Para llegar a una unidad superior hay que mejorar la unidad que tenemos”, insistió.

Preservar la paz

Sobre las críticas de un sector de la población a la decisión de la Unidad de asistir a una mesa de dialogo con el gobierno, Torrealba recordó que todas las encuestas revelaban que entre el 70 y 76 por ciento de la población respaldaba el diálogo. “Ese  porcentaje quiere una solución pacífica, porque nadie quiere matarse en este país y entiende que, por sentido común, para no matarse, hay que hablar”, explicó

“También hay una fracción minoritaria, pero respetable, sobre todo la que se expresa a través de las redes sociales, que tenía una opinión distinta.  Eso es verdad. No es posible articular una conducta política que satisfaga a todos al mismo tiempo”, añadió.

“Nosotros hemos trabajado de manera consistente por la construcción de una salida pacífica, constitucional y electoral a la crisis política venezolana. Ojalá que nunca tengamos que vernos la cara con el monstruo de la violencia. Pero si por desgracia los actores de la violencia llegaran a triunfar, nosotros tendremos la certeza, la seriedad de haber transitado todos los caminos, incluso el del diálogo”, dijo.

“Eso forma parte también del actuar no como candidatos sino como líderes. Si no estás pensando como candidato sino en las próximas generaciones, lo que te planteas es cómo evitar una guerra. ¿Que hay que pagar un alto costo de opinión por pensar así? Bueno, eso forma parte de los costos que tiene que estar dispuesto a pagar un liderazgo”, indicó.

“Ese escenario tuvimos que pasarlo y lo pasamos. Y el gobierno quedó como un actor absolutamente incapaz de cumplir con los acuerdos. Ya ese proceso cumplió su cometido. Ahora nos queda un escenario de lucha social y política para lograr rescatar el país”, prosiguió.

Torrealba terminó su balance rescatando el valor de la lucha de calle como instrumento para lograr ese objetivo, pero aclarando que la lucha de calle es mucho más que un acto con una tarima y unos micrófonos. “La realidad es que la gente está en la calle, con o sin convocatoria”, sentenció.

“Acompañar al pueblo en la lucha justa por la defensa de sus derechos económicos y sociales y darle a esa lucha una perspectiva clara desde el punto de vista político, que toda lucha termine en una única consigna nacional: nuevo gobierno ya. Elecciones ya. Eso tiene que ser nuestro propósito. Pero eso pasa por esta nueva articulación entre sociedad civil y liderazgo político y pasa también por una redefinición de la estructura de la Unidad y de quiénes la componen. La Unidad nació como una alianza electoral, pero ahora debe ir a una fase de lucha que es básicamente política y social”, concluyó.@venprensa- Prensa Unidad Venezuela


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