El “Cristo de Mamo” lo apodan tras 16 horas para sobrevivir en el mar #9Mar

lE  “Cristo de Mamo” apodan ahora a Harlyn Darío Lozada Cañizales quien llegó a una playa de Vargas con la intención de remontar el oleaje bravío, pero cuando estaba en el agua la cuerda de su tabla de surfear se rompió, un calambre lo atacó y la furia de las olas comenzó a arrastrarlo mar adentro.

A pesar de ser un salvavidas, el hombre de 41 años parecía estar perdiendo su batalla por mantenerse a flote en la playa de Mamo, en el estado Vargas. Se estaba ahogando, pero su temor a que se “lo comiera el mar” le dio la fuerza suficiente para salir como pudo con una ola que lo llevó hasta un arrecife, donde se subió y pasó 16 horas antes de que lo rescataran.

“Después que se me rompió la cuerda me dio un calambre y la ola me llevó y me estaba ahogando; me estaba matando el mar. Como pude me salí con una ola, que me llevó hasta las piedras y como pude me monté y me agarré.. Le pedí a Dios que no me dejara comer por el mar y gracias a él me pude salvar”, dijo Lozada Cañizales.

Su hermano Leminyer Lozada contó al diario La Verdad de Vargas que dos amigos comenzaron a buscar a Harlyn Darío y lo hallaron “como un cristo en un gran piedra”.

“Enseguida nos dijeron y como pudimos nos fuimos vía terrestre hasta la zona donde calculamos que estaba y nos metimos por la parte de atrás de las viviendas. Allí lo conseguimos. A mi hermano le dijeron para sacarlo por el mar, en la tabla, pero no quería saber nada del mar”, dijo Leminyer.

Las personas del lugar encendieron faros para facilitar el rescate y Harlyn Darío pensó que era un helicóptero que lo buscaba y contó que se “puso a silbar como loco. Mi mamá lo escuchó cuando estábamos por la zona y me dijo, pero no le creí”.

Cuando lo rescataron “tenía solo rasguños y estaba deshidratado. Lo evaluaron y nos fuimos a la casa. Lo que quería era comer, dormir y seguir rezando a Dios porque sabe que está vivo de milagro”.

Harlyn Darío advirtió que con el mar “no se juega” y anunció que nunca más surfeará.

“Pasé mucho trabajo y eso no se lo deseo a nadie, por eso le digo a los surfistas y a mis amigos que debemos respetarlo: Yo no surfeo más. Hasta aquí llegó mi último día de surfing”, aseguró el venezolano que tenía 31 años remontando las olas.

Ahora al hombre lo apodan el “Cristo de Mamo” por el Cristo Redentor de Río de Janeiro, en Brasil, que está con los brazos abiertos a 710 metros sobre el nivel del mar.@venprensa – La Verdad .


 

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