VERAZ: “Lo que callan las mujeres”

 

“He aprendido que la gente olvidará lo que has dicho, olvidará lo que hiciste, pero no olvidará nunca lo que les hiciste sentir”. Maya Angelou

Lo más difícil en la vida de una mujer es reconocer que ha sido violada y, encima de eso, tener que divulgar ese hecho tan vergonzoso clamando justicia, eso suele verse en programas televisivos, “Lo que callamos las mujeres” es un claro ejemplo, con temas reales y de actualidad que presenta la dramatización de historias conmovedoras que viven las mujeres en su entorno social.

Al parecer la violación de mujeres se institucionalizó con el Socialismo del Siglo XXI, quebrantamiento de derechos y garantías que incluyen la violación a la integridad física, corporal, de mujeres sometidas a procesos penales y bajo la condición de funcionarios al servicio del régimen, dentro y fuera del territorio nacional, como me lo denuncia vía correo electrónico la ciudadana Laila Qazdar, ex Asistente Consular y Archivista en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela ante El Reino de Marruecos, quien manifiesta haber sido víctima de acoso laboral y sexual por parte del diplomático venezolano Omar Nabil Nasser Solórzano.

Laila, de nacionalidad marroquí, trabajó con profesionalismo y abnegación para esa delegación diplomática desde diciembre de 2004. A lo largo de 12 años tuvo la oportunidad de coincidir con diplomáticos con un alto reconocimiento del valor humano que le enseñaron mucho y le transmitieron su pasión por Venezuela, un país que ella considera “maravilloso”. Todo iba bien para Laila hasta el día en que Nasser Solórzano puso sus ojos en ella, cual macho de barrio, haciéndole saber que sería de él por las buenas o por las malas, con eso dejaba ver sus habilidades de diplomático, algo de lo cual estarían seguros quienes lo asignaron al servicio exterior sabiendo de sus obvias limitaciones y taras conductuales.

Como Laila se mantenía firme, sin ceder a sus pretensiones, Nasser Solórzano recurrió al chantaje e intimidación en asuntos a los cuales les atribuyó importancia capital. “…En marzo de 2015, para la firma de la petición “Obama deroga el decreto”, se adueñó sin ningún tipo de escrúpulos de las firmas de todos los empleados y de las de sus padres. Poco le importó saber quién firmaba la petición o cuál era la manera de obtener las firmas mientras las obtuviese, ya fuese de forma legítima o no. Cuando me negué a firmar en nombre de mis padres, quienes no habían consentido a firmar, les insultó a ellos y a mí de pasó y me obligó a firmar en su nombre…” Qué cosa tan ridícula de este Nasser, sólo se ganó “el Tarzán de Oro”, tan mentado por el diputado Julio Montoya y que se le otorga a los funcionarios genufléxicos  del régimen. Para ese entonces, Nasser había llegado al absurdo de usar un último recurso, colocar a Laila en una situación límite, pensando que ella accedería a sus demandas sexuales para mantener su trabajo, y como se quedó con las ganas hizo que la despidieran al mejor estilo revolucionario.

Este hecho se elevó al conocimiento de La Casa Amarilla, a través de varias comunicaciones dirigidas a los cancilleres Delcy Rodríguez y Jorge Arreaza, destacando todas esas anomalías por parte de un funcionario en quien debería privar un recto proceder (https://es.scribd.com/document/376846518/Carta-Para-La-Ministra-Delcy-Eloina-Rodriguez-Gomez), como era de esperar, no hicieron nada al respecto. Laila les comunicó claramente, sin lugar a dudas, como fue acosada sexualmente por Omar Nasser, en el plano sexual ella misma expresó ser víctima de violación:

“…tuve que soportar que este último –Omar Nasser- se aprovechara de mi debilidad para acosarme sexualmente con tocamientos desagradables y proposiciones verbales de índole sexual. Bajo la sombra de la amenaza, decliné diplomáticamente sus depravadas insinuaciones, porque le tenía mucho miedo. Un día me retuvo en el despacho hasta tarde para, según me explicó, terminar un trabajo urgente. Esperó a que todo el mundo se fuera y me saltó encima con los pantalones bajados e intentó abusar de mí. Me quedé paralizada, le empujé fuerte y huí…”

Está claro, según el relato de Laila, fue acosada sexualmente por su jefe Omar Nabil Nasser Solórzano y al no acceder hizo que la despidieran, así lo expresa ella: “…De un día para otro me encontré en la calle sin trabajo y sin recursos porque el señor Omar Nasser, abusando de su poder y de mi debilidad, se empeñó, no solamente en privarme de mi única fuente de ingresos, sino también de la indemnización por despido que prevé la Ley Laboral de Marruecos, acusándome de una falta grave, según su decir. Al mismo tiempo, se protegió recurriendo a los servicios de un abogado pagado por la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela…” Esto es una realidad lamentable, ante la cual nada hicieron los dos cancilleres que conocieron del caso, perdón, si hicieron algo, se hicieron de la vista gorda (https://es.scribd.com/document/376846705/Carta-Abierta-Al-Canciller-Jorge-Arreaza).

A pesar de las injustas circunstancias que le tocó vivir y sigue afrontando Laila, dice con profunda convicción: “Solo sé que Venezuela es un gran país al que tengo en alta estima y amo por ser un país con una historia grandiosa, el país de Simón Bolívar”, por esa razón manifiesta que no se calló en decir esas verdades, como “Lo que callan las mujeres”.

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