VIVIR Y CONVIVIR: Igualdad humana

vivir y convivir jose lacle

Todos somos humanos, todos tenemos los mismos derechos. En una sociedad “moderna” gobernada por prejuicios de todo tipo, ser diferente es un pecado y la comunidad homosexual no escapa de tal realidad, en un mundo donde sentir está “mal” si no está aprobado por los “correctos” paradigmas. Nadie dijo pues “el hombre fue hecho para la mujer” pero nuestro inconsciente colectivo lo asume como un hecho real (lo cual es un asunto terrible, porque actuamos sin si quiera pensarlo solo porque “los demás harían lo mismo”)

Dicho esto, la homosexualidad puede ser definida como la atracción emocional y sexual hacia una persona del mismo sexo. Y, a pesar de de cuan larga y extensa es la historia de la humanidad, ni mucho menos los últimos siglos de ilustración y avances tecnológicos, ningún científico o estudioso de la conducta humana ha logrado si quiera acercarse al origen de este tipo de amor. Porque justo eso es, junto con la heterosexualidad, un tipo de amor.

Pero por otro lado, todo “Diferente” es considerado incorrecto por las rígidas mentes que componen el mural del pensamiento social y es ahí donde la homosexualidad ha encontrado la más dura resistencia histórica, la antítesis inhumana llamada “homofobia” que puede ser considerada un tipo de aversión y “miedo” a todo lo relacionado con las prácticas y actos homosexuales. Curiosamente, se ha demostrado que uno de los mecanismos de defensa del “yo” llamado “Formación reactiva” asegura que aquellas personas que acusan de homosexuales a otros en términos despectivos, solo ocultan su homosexualidad latente.

Pero, si hacemos un análisis profundo, la homofobia más que una fobia –miedo incontrolado- no es miedo, es odio contra las personas que consideramos distintas, justo como la xenofobia en la Alemania nazi de los años 30, un odio sin sentido contra personas inocentes que no eran culpables de su condición. Pero, en la era pasada, las cosas solían ser distintas antes de la era cristiana, pues lo que hoy es “inmoral” antes era considerado una práctica totalmente normal. De hecho, en el antiguo imperio romano existía la difundida creencia de que los guerreros homosexuales eran mucho más fuertes especialmente cuando estaban enamorados, pues lucharían con más fuerzas si lo hacían junto a quién amaban; pero cuando la religión católica se volvió la oficial del imperio todo cambió, la gran parte de Europa fue gobernada durante siglos por sistemas teocrático donde “la palabra de Dios” era la ley, y la comunidad de homosexuales fue perseguida y asesinada (quemada, fusilada o en la horca) solo por expresar su amor, por la policía sagrada, la inquisición.

Muchos años han pasado desde esa época y aún hoy en día la palabra “homosexual” es un tema tabú e incluso, hasta un insulto; pero ahora luego de esa oscura etapa en la historia la lucha está centrada en luchar por la igualdad en cada rincón de la sociedad. Y una de esas luchas es por supuesto el matrimonio igualitario. Me permitiré ser lo más claro posible en esta parte: todos tenemos las mismas oportunidades para ser felices, para formar una familia y no ha de ser un factor relevante si eres homosexual, bisexual o heterosexual: eres humano y por tal razón debemos de tener los mismos derechos pues, detrás de cada etiqueta: SOMOS HUMANOS.

Y he pensar que estar en contra del matrimonio civil igualitario (sin tocar ningún tema religioso) es una suerte de homofobia suave. Este artículo fue escrito para todos aquellos que están en contra de la felicidad humana. Me gustaría además que aquellos que consideran tal derecho una “aberración” ir a la casa dónde vive un homosexual o bisexual, tocar a su puerta, mirarle a los ojos y decirle “TU NO TIENES DERECHO A SER FELIZ, TU NO PUEDES FORMAR UNA FAMILIA” y luego irse con la consciencia limpia.

Estamos unidos en nuestras diferencias, en nuestras emociones, en nuestra cultura. Como ciudadanos de un país y pertenecientes a una misma raza humana. Es un largo el camino que se ha de recorrer pero la recompensa será la igualdad y justo en ese momento habremos dado un paso enorme como humanidad habiendo vencido los duros murales de una sociedad equivocada.

En pocas palabras, somos los mismos. Venprensa – José Lacle

vivir y convivir jose lacle

[polldaddy poll=7438465]